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sábado, 3 de agosto de 2013

La Ruta del Cacao



Arquitecta Carmen Daly
Ponencia presentada en
Congreso Internacional del Comité Científico
de Itinerarios Culturales CIIC de ICOMOS
reunido en Pamplona, Navarra, España, Junio, 2001.



ORÍGENES DEL CACAO EN VENEZUELA

Existen diversas teorías acerca de los orígenes pre-hispánicos en el territorio denominado Capitanía General de Venezuela. Algunos historiadores hacen referencia a plantas silvestres de cacao halladas en las selvas de la hoya del Lago de Maracaibo. Zona ubicada en la vertiente de la cordillera Andina habitada por los indios cuicas. Estos al parecer lo utilizaban para usos ceremoniales, denominando a la bebida producto de almendra de cacao tostada y molida: "Chorote".

Existe también una referencia tomada de una Real Cédula del 5 de agosto de 1602, en la que mencionan la existencia de 10.000 árboles silvestres, en la laguna de Maracaibo, los cuales no tenían dueño porque "era de los naturales que allí habitaban" .

En la provincia de Caracas se van conformando núcleos de expansión territorial, Maracaibo, Barinas, Caracas, Cumaná. En la zona se cultivaba el cacao denominado "cacao Criollo", tanto en las zonas húmedas bajas sin riego (Barolvento y Oriente), como en las zonas costeras con riego desde la Guiara hasta Puerto Cabello y el Piedemonte Andino. A partir del siglo XVII se desarrolló una intensa producción agrícola por blancos criollos y misioneros religiosos, los cuales, con el supuesto de reducir los indios en rebeldía, se apropiaron de tierras fértiles en Barlovento y Aragua. Estos desarrollaron monocultivos con el empleo de mano esclava, en la que se fundaron unidades económicas alentadas por la apertura del mercado internacional europeo hacia determinados renglones como cacao, tabaco, cuero y añil. De acuerdo con crónicas de la época, en 1720 se estimaba un total de 4.546.564 árboles de cacao.

EL CACAO EN LA ZONA CENTRAL

El cacao bajo riego ubicado en las zonas centrales tiene su origen en la decisión de las congregaciones religiosas, específicamente los franciscanos, quienes prefirieron establecerse en pequeños valles costeros de Turiamo, Ocumare, Choroní, Cata. Cuyagua, Chuao y Cepe. Esta zona, relativamente aislada de la influencia de las autoridades españolas, su clima seco, que mejoraba las condiciones de salubridad, el rápido acceso al mar y a los ríos que permitían un riego permanente de la cosecha, proporcionó en consecuencia una alta productividad. Durante los siglos XVII y XVIII el cacao se convirtió en uno de los principales instrumentos de desarrollo de la economía agropecuaria colonial hasta la segunda mitad del siglo XIX. Entró en franca decadencia con la Guerra de Independencia, la liberación de los esclavos y la baja en los precios del Cacao en el ámbito internacional. La mayoría de las familias emigraron a la ciudad y las haciendas fueron abandonadas hasta hoy.

LA HACIENDA COMO UNIDAD DE CONFIGURACIÓN DEL PAISAJE

Los peninsulares o sus descendientes conocidos como mantuanos fueron los principales dueños de estas amplias posesiones de tierra y esclavos. Desde finales del siglo XVI constituyó un factor de cambio paisajístico, además de ser la unidad productiva por excelencia de la zona. El cambio paisajístico y urbano no se nota hoy día; las transformaciones en cuanto a caminos, vegetación e infraestructura necesaria quedan evidenciadas hoy día solo en algunos documentos que han llegado a nuestros días en los cuales se explicaba el procedimiento para fundar una hacienda.

Se necesitaba un promedio de 10 años de trabajo ininterrumpidos, iniciados con la limpieza y quema de todo vestigio de vegetación anterior. En una segunda etapa se nivelaba el terreno y se construían los drenajes de agua y diques de piedra. Se sembraba yuca, plátano y maíz para reactivar mineralmente el suelo de manera natural. Sembraban, de acuerdo a medidas establecidas, plantas de plátano para que su sombra protegiese al retoño de cacao. Posteriormente se sembraba un árbol grande, Bucare, Mijao o Samán. Estos, al alcanzar su edad adulta, lo cual suponía un promedio de 5 a 10 años, suministraban la sombra necesaria a todo el cacaotal. De esta manera se creaba un verdadero bosque tropical "artificial" una vez alcanzada la madurez de la siembra. Para las 1721 las Haciendas existentes en la provincia de Venezuela se puede calcular un promedio de 10.178 árboles por hacienda, teniendo registradas solo en la zona central 7 unidades productivas. Particular mención merecen las obras Pías de Chuao con 70 mil árboles.

Estas unidades de producción se consolidaron a través de un sistema de infraestructura, la cual se inicia en la Casa de Hacienda. Ella servía de vivienda, dormitorio de empleados, almacén y patio de secado. Debía cumplir características muy precisas en cuanto a caminos, sistemas de riego, orientación, almacén, dependencias de servicio y ubicación respecto al lugar del transporte, el cual se hacía la mayoría de las veces por vía marítima.

SITUACIÓN ACTUAL DE HACIENDAS

Turiamo, Ocumare, Choroní, Cata, Cuyagua, Chuao y Cepe fueron las principales haciendas de cacao del centro-norte del país. Hoy día conforman núcleos poblados de la zona habitados en su gran mayoría por descendientes de negros esclavos. Estas se encuentran ubicadas en el hoy denominado Estado Aragua, dividido por 17 municipios con una superficie de 7.014 km cuadrados y 1.120.132 habitantes. La cordillera de la costa divide al territorio en una estrecha y larga franja tierras sobre el Mar Caribe. La cordillera alcanza una altitud desde 2430 metros hasta el nivel del mar, creando el microclima idóneo para la siembra del cacao. Las montañas, conformadas en su mayoría por selvas húmedas tropicales, proveen de una cuenca hidrográfica muy importante por sus características físicas y su diversidad en cuanto a vegetación y fauna. En la misma se encuentra hoy día el Parque Nacional Henry Pittier, creado en 1937 con una superficie de 107.800 hectáreas.
De acuerdo con el preinventario realizado por el Instituto del Patrimonio Cultural (ver anexo) en el Estado Aragua existen yacimientos arqueológicos, cementerios indígenas, zonas de petroglifos. Además, existen aún las ruinas de cada una de las casas de Hacienda. Estas casas permanecen aún en pié, y su nivel de abandono varía de acuerdo a su cercanía a centros urbanos consolidados. Muchas de ellas están ocupadas para la producción artesanal del cacao y otras convertidas en atractivas posadas turísticas.

TRADICIONES Y COSTUMBRES

Esta zona de Venezuela es una de las más ricas en cuanto a tradiciones y costumbres, ya que es producto de un largo proceso de mestizaje de indígenas, europeos y particularmente negros. Muchos de los pueblos se mantuvieron aislados del resto del territorio debido a la inaccesibilidad de su ubicación; incluso hoy día sólo se puede llegar en bote después de un recorrido de una hora si hay buen tiempo.
De manera muy particular, la influencia de la música de origen africano se mantiene viva a través de las tradiciones religiosas. Las fiestas de San Juan son la más pura representación de la fusión de las culturas. Entre las fiestas más populares tenemos

San Juan:
Se dice que Dios hizo el día mas largo del año para poder tocar "mucho tambor". Está vinculado a los ritos de fecundidad y los cursos del agua. Los pescadores transportan en sus embarcaciones la imagen llevándola a todos los pueblos de la zona con música y cantos. También coincide esta fecha con una de la época de la recolección del cacao.

Diablos de Chuao: Celebración que se realiza en la víspera de Corpus Christi, en la cual los diablos realizan una mezcla de procesión, danza y canto. Esto se celebra también en Cata, Ocumare, Turiamo. El resguardo de la tradición pertenece a una sociedad que se encarga de resguardar la tradición y cuyos miembros son previamente seleccionados.

Hoy en día estas tradiciones se encuentran en etapa de revalorización y son asiduamente visitadas por habitantes locales y turistas Esta zona, por sus riquezas naturales y culturales, se ha convertido en atracción turística de importancia nacional e internacional. Esto ocurre particularmente en las poblaciones de Ocumare y Choroní que, por su ubicación geográfica, ofrecen las más amplias posibilidades de desarrollo.

BIBLIOGRAFIA:

ALEMAN, CARMEN ELENA: Corpus Crhisti y San Juan Bautista, Dos manifestaciones Rituales en la Comunidad Afrovenezolana de Chuao. Fundación Bigott. Caracas, 1977.
RAMON Y RIVERA: Luis Felipe: "La Música Folklórica en Venezuela" Monteavila editores. Caracas, 1977.
LOVERA, JOSE RAFAEL: "El Cacao en Venezuela, una historia". Editado por Chocolates El Rey. Caracas, 2000.
EL NACIONAL: "Atlas Práctico de Venezuela". Folleto editado por El Nacional C.A.
FUNDACION BIGOTT: "Atlas de Tradiciones Venezolanas". Co-edición con El Nacional

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